Capítulo 41. Parto al Borde de la Muerte
—Bebe esto, Elara. No dejes que tu ansiedad mate al bebé antes de que tenga la oportunidad de ver el mundo.
La voz de Camila sonaba sumamente dulce, pero había un tono bajo y amenazante oculto tras cada una de sus sílabas. Colocó la taza de porcelana con té herbal, aún humeante, sobre la mesa de madera de teca del pabellón. Un vapor tenue se elevaba desde el líquido de un amarillo intenso, desprendiendo un aroma a especias demasiado fuerte para el olfato de una mujer embarazada. Elara observó