Capítulo 43. El ritmo que regresa
—¡Traélo de vuelta, Miller! ¡No permitas que esa línea siga recta!
La voz de Alejandro se quebró, golpeando el cristal de la unidad de cuidados intensivos con un puño que empezaba a sangrar. En el interior, el doctor Miller trabajaba con una velocidad inhumana. Una aguja larga penetró el diminuto pecho, inyectando epinefrina directamente en el centro de esa vida yang casi se apagaba. Alejandro no respiraba. Sus ojos enrojecidos estaban clavados en la pantalla del monitor que aún mostraba una l