Mundo ficciónIniciar sesión—Te ves muy hermosa esta mañana, Elara. Intenta sonreír un poco para que la gente no piense que estoy torturando a mi propia esposa.
Alejandro estaba de pie frente al gran espejo, ajustando el nudo de su corbata de seda con movimientos de extrema precisión. No miraba a Elara a través del reflejo, sino que se concentraba en los detalles de su propia apariencia. Elara estaba sentada en el borde de su amplia cama, retorciendo e







