Capítulo 33. Ajedrez en las Sombras
—Mientes, Elara. Jamás te han conmovido los halagos de las redes sociales.
La voz de Alejandro sonó afilada y precisa. El hombre ya estaba de pie justo frente a Elara, bloqueando la luz de las lujosas lámparas del techo de la oficina, proyectando una sombra que cubría por completo el cuerpo de la mujer. Alejandro extendió su mano derecha, con la palma abierta, exigiendo la verdad en forma de dispositivo electrónico. Sentía una vibración extraña en el aire, un mal presagio que recorría desde el