Mundo ficciónIniciar sesión—Deje de mirar ese muñeco como si estuviera viendo a un fantasma, señor Abraham; tenemos un imperio que custodiar esta mañana.
La voz de Elara sonó profundamente serena mientras ajustaba el nudo de la corbata de seda azul oscuro en el cuello de su esposo. Sus dedos se movían con agilidad y precisión, sin revelar el más mínimo rastro de trauma tras el incidente del muñeco ensangrentado yang trajo Camila hace apenas un







