Capítulo 103. La amenaza de Camila
—¿Crees que voy a dejar morir a este niño por un montón de datos que ni siquiera puedes abrir, Marco? —gritó Camila con una voz aguda que rasgó el silencio de la cabina del yate, el cual no dejaba de mecerse sacudido por las olas de la noche.
El llanto ahogado de Diego, de once meses, irrumpió justo cuando los gritos cesaron. La piel del pequeño bebé lucía enrojecida, despidiendo una fiebre abrasadora que quemaba las palmas de Camila mientras lo estrechaba contra su pecho en la esquina de un s