Capítulo 119. El resultado de la prueba de ADN
—¡La ambulancia ya llegó a la entrada principal, llévense a Diego ahora mismo!
La voz de Elara interrumpió el pánico que congelaba la sala de estar, ignorando el aroma del té que terminaba de enfriarse. Estrechó contra su pecho el cuerpo azulado del pequeño Diego, intentando transmitirle calor desde su propio corazón, que latía con fuerza. Se movió con rapidez sobre el mármol blanco, seguida por el doctor Carlos, quien se aseguraba de que la mascarilla de oxígeno portátil permaneciera fija en