Tamara, la mujer malvada está demasiado asustada al escuchar las despiadadas amenazas de ese hombre, ella ya ha notado que se trata de alguno de esos millonarios súper poderosos, que con solo decir una palabra, la orden se debe de ejecutar.
Uno de esos hombres que no les tiembla la mano para castigar a quienes les pagan mal en sus negocios, o como en su caso, que ella lo estafó y lo peor del caso es que lo engañó.
—Le ruego que perdone a mi hija, buen hombre. Aunque, ella solo estaba bromeando hace un par de minutos, la verdad quien firmó ese papel fue la misma a la que usted ha estado viniendo a buscar estos días atrás. Yo estoy muy seguro de ello. —Dijo el padre tratando de defender a su hija.
Está claro que en su padre no tiene esperanzas la joven Camila, él con tal de defender a toda costa a su querida y malvada Tamara, es capaz de vender el alma al mismo demonio.
—¡No le creo nada señor, ahórrese sus palabras! —Exclamó Nataniel. —Pero tengo una idea excelente que servirá para de