Camila llora en silencio al ver que con cada segundo que pasa se aleja más de su esposo y sus hijos, teme no poder escapar algún día y volver con ellos con vida.
Ruega para que su cuñado Kervin no le haya creído el cuento de que ella está bien. Ella lamenta haber ido sola a ese baño de su empresa, ahora ha caído en cuenta de que el hombre que la acompañó no fue enviado por Nataniel, sino por el hombre que ahora la abraza y le pide que le haga sexo oral porque así lo desea él.
—¿Quieres dinero?