La llamada de Castro llegó el segundo jueves de junio a las cuatro de la tarde, cuando Ximena estaba en una videoconferencia con el director de la distribuidora farmacéutica y Sebastián estaba en Torre Alcázar terminando una reunión con inversionistas.
Castro llamó primero a Sebastián, que estaba disponible.
Ximena supo que algo había pasado cuando Sebastián llegó al penthouse a las seis con esa expresión específica que ya conocía: no alarma, no crisis urgente, sino la atención concentrada de qu