Mundo ficciónIniciar sesiónLa madrugada del viernes llegó con una quietud antinatural que hacía juego perfecto con la tensión que se respiraba en el penthouse. Ximena observaba desde el ventanal cómo las primeras luces del amanecer teñían de naranja los edificios de Reforma, consciente de que faltaban menos de seis horas para que el mundo de Sebastián se derrumbara o se salvara en la junta más importante de su vida.







