Diciembre llegó a la Ciudad de México con la frialdad seca que la ciudad producía cuando el año empezaba a cerrarse: cielos que alternaban entre azul intenso y nublado denso, el olor distante a pino de los mercados navideños en el Centro, y esa calidad específica de los últimos días del año en que las personas hacen un inventario involuntario de todo lo que pasó desde enero.
Ximena lo hacía también, aunque su inventario era considerablemente más complicado que el de la mayoría.
Cuatro meses desd