Lo que pasó en la casa de Roberto Solís en Lomas de Chapultepec durante los siguientes cuarenta minutos llegó a Ximena en fragmentos, porque ella no estaba ahí y porque los fragmentos eran todo lo que las personas que sí estuvieron pudieron articular coherentemente en las horas que siguieron.
Rodrigo llegó primero, con dos elementos de seguridad adicionales que había llamado mientras conducía. Beatriz estaba adentro, asustada pero ilesa. El auto desconocido seguía estacionado afuera.
Sebastián l