La sala de operaciones improvisada en el penthouse parecía haber sido invadida por una tormenta de tecnología y urgencia. Tres laptops ocupaban la mesa del comedor, sus pantallas iluminando los rostros concentrados de Omar y Rodrigo. Patricio estaba al teléfono con Marcos Aguirre, su voz tensa mientras coordinaba con el despacho legal. Y en el centro de todo, Sebastián caminaba de un lado a otro con esa energía contenida de quien tiene demasiadas variables en movimiento simultáneo.
Habían regres