Mundo ficciónIniciar sesiónTres semanas después de que Sebastián le dijera que el matrimonio ya era real, la ciudad de julio seguía siendo la misma ciudad de siempre, con sus lluvias puntuales y su tráfico imposible y su indiferencia permanente ante las cosas que ocurrían en los pisos veinte de sus edificios. Pero algo había cambiado en la manera en que Ximena Alcázar habitaba esa ciudad, en







