El penthouse estaba a oscuras cuando llegaron a las dos y cuarenta y siete de la madrugada. Rodrigo entró primero, revisó cada habitación, y encendió solo las luces del pasillo.
—Despejado —confirmó.
Ximena entró detrás de Sebastián y Patricio, sintiendo el cansancio de las últimas horas instalarse en sus hombros con una concreción casi física. Habían pasado cuatro horas desde el mensaje de Leticia. Cuatro horas en que el mundo había reorganizado su mapa de manera tan fundamental que todavía est