El eco de los tacones de Danaé se desvaneció como el último aliento de una pesadilla, dejando tras de sí un silencio que parecía vibrar con la intensidad de la tormenta que acababa de pasar. El vestíbulo de mármol, testigo de tantas mentiras, ahora albergaba solo la verdad desnuda entre dos personas que habían navegado un océano de malentendidos para llegar a esta orilla incierta.
Javier, con la discreción que lo caracterizaba, se retiró silenciosamente hacia las sombras del pasillo, conscient