Mundo ficciónIniciar sesiónLa Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital Fontaine ocupaba todo el piso once, un espacio diseñado con la precisión clínica de un laboratorio espacial y la frialdad emocional de una morgue. Las luces fluorescentes permanecían atenuadas las veinticuatro horas, creando una penumbra perpetua interrumpida solo por los resplandores azulados de los monitores que registraban cada latido, cada respiración, cada fluctuación microscópica en







