Mundo ficciónIniciar sesiónLa oficina de María Santos estaba en un edificio discreto de Malasaña, tercer piso sin ascensor. El tipo de lugar donde la gente iba cuando necesitaba verdades que los abogados no podían conseguir.
Sebastián subió las escaleras con Javier detrás. Cada peldaño resonaba en el silencio de la tarde.







