|| La herida que ya no duele ||
La habitación se sumió en silencio tras la salida de Vaelior y Zaelith, como si el espacio mismo estuviera digiriendo la ausencia de su presencia. El eco de los pasos en el pasillo se desvaneció con rapidez, dejando tras de sí una quietud que no tenía intención de llenarse.
Nyxara permaneció en su sitio, inmóvil, su mirada fija en el marco de la puerta, en el espacio vacío por el que ambos se habían marchado sin mirar atrás.
Sin dudar.
Sin cuestionar.
Po