Luna soltó un grito de alegría y envolvió a Rosa en un abrazo fuerte y efusivo, apretándola contra su pecho como si no la hubiera visto en años.
—¡Ay, Rosa! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¡Te he echado muchísimo de menos! —exclamó de forma dramática, balanceándose con ella de un lado a otro.
Calantha levantó una ceja y cruzó los brazos, fingiendo estar ofendida.
—¿Y yo qué? ¿Ya soy historia antigua o qué?
Luna soltó una risa traviesa sin soltar a Rosa.
—Exacto. Tú ya eres vieja noticia.
Calantha