Capítulo 87: ¡Es mi esposa!
Se detuvo frente al perchero metálico donde colgaba su saco. Lo tomó, se lo puso con movimientos rápidos, y salió de la oficina sin mirar atrás.
Caminó por el pasillo con pasos largos, casi corriendo. Los empleados que se cruzaban con él se apartaban instintivamente, intuyendo que no era momento de preguntar nada. Llegó al ascensor y pulsó el botón varias veces, como si eso pudiera hacer que llegara más rápido.
Las puertas se abrieron. Pero no entró, se quedó ahí, pa