Capítulo 82: Sin salida
—Dame el teléfono —ordenó Arthur, extendiendo la mano—. Ahora.
Ariadne negó con la cabeza, apretando la mochila contra su pecho. Si entregaba el teléfono, si veían las fotos, confirmarían que ella las había tomado. No importaba que no las hubiera enviado. Ya habían decidido que ella era la culpable.
—No —dijo, con una firmeza que la sorprendió a ella misma.
Arthur entrecerró los ojos.
—¿No? ¿Te atreves a decirme que no?
—Le aseguro que yo no envié nada. Alguien más tuvo