Capítulo 106: Sueño
Los días se convirtieron en una rutina monótona que Ariadne ya no se molestaba en contar. La luz que entraba por las cortinas pasaba del gris pálido de la mañana al amarillo intenso del mediodía, luego al naranja del atardecer, y finalmente a la penumbra azulada de la noche. Y ella dormida.
Dormía como sino hubiera dormido en meses, como si su cuerpo estuviera cobrando una deuda que había dejado acumular durante demasiado tiempo.
Al principio pensó que era el agotamiento acu