55: Un falso caballero.
Portelli me tendió la mano. Yo la mire por un momento bastante largo y después desvíe la mirada a Santos, que asintió con la cabeza. volví a mirar a Portelli, entonces le di la mano. Él apretó mi mano con mucha fuerza y me ayudó a salir del coche.
—No sé lo que quieres, pero te aseguro que secuestrándome no lo vas a conseguir —le dejé en claro.
Portelli me miró y sonrió, pero no me contestó nada. Simplemente me llevó hasta uno de los coches que lo esperaban; el chófer, de manera amable, me abri