56:Lucha de leones.
Entrar a ese lugar fue la sensación más extraña de mi vida. Se sentía frío, como si el aire estuviera concentrado allí y no dejara pasar nada más; era raro, desagradable, y todo tenía un olor tan indescriptible que no lograba identificarlo. Me pegaba a la piel, como un polvo gris que no quería salir.
No sabía a dónde mirar; cada rincón parecía más tenebroso que el anterior. Aunque la casa, a simple vista, se veía maravillosa, no se sentía como tal. Las lámparas brillaban con limpieza, pero la l