Capítulo 22

—Buenos días, dormilona. Despierta. -Adams besó suavemente la mejilla de Glenda.

—Hola, cariño. Buenos días.

—Glen, ¿qué haremos hoy? ¿Médico o boda? —preguntó Adams con una sonrisa divertida.

Glenda lo miró con incredulidad, sintiendo que sus ojos casi se le salían de las órbitas.

—Ven, cariño, acércate más. -Ella frunció el ceño y le tocó la frente para comprobar su temperatura.

—No tienes fiebre... Entonces. ¿Por qué estás desvariando? No entiendo. ¿Te golpeaste la cabeza?

Adams la observó
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