Capítulo Extra III.
Adams soltó un profundo suspiro mientras escuchaba la explicación que con voz medio adormilada le diera Sam al otro lado de la línea:
—Bueno, jefe, el caso es que no había habitaciones disponibles. Es agosto y el hotel está completamente lleno. Así que, como usted intervino por su seguridad, pensé que era conocida suya y que no le importaría. Por eso la llevé a su suite, pero le juro jefe que la dejé con toda su ropa puesta, solo le quité las sandalias porque parecía incómoda.
Adams se pasó la