Capítulo 20

Glenda reconoció el camino rápidamente. La incomodidad en el ambiente era palpable, pero ninguno rompió el silencio. Al llegar, Adams se bajó del vehículo y camino hacia la casa, pensando que ella lo seguía. Pero luego de dar unos pasos hacia la entrada, Adams se dio cuenta de que no era así.

Se giró y la encontró aún sentada en el auto, inmóvil, mirándolo con una mezcla de desafío y aparente tranquilidad. No pudo evitar sonreír de lado, aunque su humor seguía pésimo. "Ella no pierde su esencia
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