Adams sacó su teléfono y llamó a Violeta Harris, quien, al escuchar que él estaba en las caballerizas, se preocupó de inmediato.
—¿Adams? Cariño, ¿Qué sucede? ¿Por qué me llamas desde las caballerizas? —preguntó Violeta con evidente inquietud.
—Tía, necesito que vengas lo más rápido posible —respondió él con un tono calmado pero firme.
—¡Claro, cariño! Voy para allá enseguida —dijo Violeta antes de colgar.
En menos de cinco minutos, Violeta llegó al lugar donde estaban Adams y Adri. Su expresió