Capítulo 27: Ecos del pasado.
En una oficina que se hallaba completamente oscura, solo una lámpara de escritorio iluminaba con un brillo dorado la mesa de caoba, donde había un expediente voluminoso, dejado abierto desordenadamente. El ambiente estaba impregnado del aroma de tabaco caro y whisky añejo. Detrás del escritorio, un hombre con un rostro afilado y una expresión imperturbable movía el líquido ámbar de su vaso, sus ojos fijos en el informe. El silencio era denso, solo interrumpido por el sonido del hielo al chocar