PUNTO DE VISTA DE KNOX
Rafael Montenegro siempre ha sabido perfectamente cómo sacarme de quicio.
Es un talento, de verdad.
Una década viéndolo perfeccionar su técnica en cumbres, negociaciones de tratados y alguna que otra partida de póker de alto riesgo en la que ambos fingíamos no estar calculando cómo destruirnos mutuamente.
Lo hace con esa sonrisa, ese encanto aristocrático y despreocupado que hace que todos los demás vean a un caballero mientras yo veo al depredador que hay debajo.
Supongo