PUNTO DE VISTA DE EMBER
Acabamos sentados juntos en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, mientras el cuadro nos observa como un guardián.
“Estoy tan cansada”, admito. “De todo esto. De los secretos, de los juegos, de la sensación de que todos quieren algo de mí”.
"Lo sé."
Eres la única persona que no siente que me está mintiendo ahora mismo. Y ni siquiera confío en ti.
Rafael ríe suavemente. —Es justo. No te he dado muchas razones para confiar en mí.
“No. No lo has hecho.”
Nos sentamos