Mundo ficciónIniciar sesiónDIEGO.
Me enervé tan pronto como la vi entrar por la puerta, sabiendo que había pasado la noche con él, y toda la mañana. No tenía derecho a enfadarme, sólo era mi hermana, me repetía una y otra vez, pero era imposible no hacerlo, y menos al ver la sonrisa que traía dibujada en su rostro.
Estaba borracho, como una cuba, horrorizado por lo que había pasado entre Marina y yo, ella me hab&







