Mundo ficciónIniciar sesiónMATEO.
Aún no podía creerme que aquello fuese cierto, que al fin me había acostado con ella, que estaba en la ducha con ella, mientras me besaba, con desesperación, mientras yo la penetraba duro y suave, haciéndola estremecer, cada vez que la apretaba contra la pared, sintiendo mi pene dentro de ella, hasta el fondo.
Gemí sobre su boca, desesperado, tan pronto como sentí como ella me clavaba las u&nt







