Mundo ficciónIniciar sesiónHacía más de media hora que Teo se había marchado, y aún me encontraba allí, mirando hacia la nada, en la oscuridad de la noche, frente a mi casa, sintiendo como mi corazón dolía cada vez más, mientras mis lágrimas seguían saliendo, y mi labio inferior temblaba.
Aún no podía quitarme de la cabeza sus últimas palabras: “Mereces que ellos te violen, una y mil ve







