Él está aquí.
Subo hasta el piso donde se hospedan mis amigas y camino lentamente por el pasillo. Me detengo frente a la puerta de Tati y golpeo con suavidad, pero de pronto caigo en cuenta de que es muy temprano para ella. Debe estar cansada y, además, comparte habitación con Martín.
Suelto un suspiro y miro hacia el final del corredor al sentirme observada. Un escalofrío me atraviesa el cuerpo y me abrazo a mí misma, pensando en lo paranoica que me estoy volviendo.
Camino hacia la habitación de al lado, la