La ilusión del control.
Frente al espejo intento convencerme de que hoy sí voy a desconectarme. Me aplico el protector solar con movimientos lentos, casi distraídos, mientras mis ojos traicioneros se desvían una y otra vez hacia el celular apoyado en el lavamanos. Ese aparato que juro ignorar, pero que siempre termina ganando. Lo dejo a un lado, respiro hondo, me ato el pareo a la cadera y salgo rumbo a la piscina antes de arrepentirme.
Dura poco. Apenas lo tengo nuevamente en la mano, miro la pantalla y ahí está: en