Cuando todo se rompe.
Miro a Tati, confusa, pero ya nada me importa mientras mi celular suena insistentemente. Tomo la carpeta que me ofrece y salgo caminando hacia mi auto; necesito enfrentar a Sebas.
Por el camino, pienso. Mariona no es como Tati, pero era mi amiga y habíamos pasado momentos hermosos las tres. Ya nunca más podrá ser… nunca más. Y, aunque le dije lo que se merecía, me duele el alma haberla tratado de esa forma. Me pregunto si ella siente lo mismo al haberme traicionado.
Al llegar a casa, lo primero