En las buenas y en las malas.
El estómago se me aprieta al escuchar semejante confesión.
¿Su esposa mató a su hijo?
Lo miro intentando descubrir alguna mentira en sus ojos, pero lo único que encuentro es dolor… un dolor tan profundo que me oprime el pecho.
Tomo su rostro entre mis manos y lo beso. Necesito sentirlo cerca. Necesito que sepa que no está solo.
Cuando me separo, lo abrazo con fuerza, temiendo que vuelva a cerrarse frente a mí. Dominic se queda quieto unos segundos antes de corresponder el abrazo. Siento cómo su