Ana tira de la cortina azul en el riel del techo. Baja hasta tu barriga, separando tu cara y torso de las piernas abiertas. Los residentes se quedan de este lado, viendo solo la pantalla y tu rostro.
El Dr. Rafael, del otro lado, tiene acceso total.
— Listo. Ahora la paciente está más cómoda —dice—. Voy a insertar un dilatador cilíndrico que simula una estructura peneana para ver la distensión del canal. Es de silicona médica, flexible.
Oyes cómo baja la cremallera de él. Sientes el calor de su