Elena siguió la mirada de Adrián y levantó una ceja.
No esperaba que la descubriera tirando la foto.
Pero era suya. Lo que decidiera hacer con ella no le correspondía a él.
—Si te molesta, puedes recortar tu mitad y llevártela.
Adrián la miró y al final no dijo nada.
La puerta se cerró. Él respiró hondo y bajó.
Tiró las cosas en el contenedor de basura, pero miró el portarretratos en su mano y terminó llevándolo al carro.
Elena ya no quería nada. Ni siquiera conservaba la única foto que les qued