Los ojos de Santina se enrojecieron de inmediato. Buscó una excusa entre sollozos.
—Me preocupaba que te agotaras de tanto ir y venir. Me habías dicho que Manuel estaba estable, así que pensé que Elena estaba exagerando.
Adrián tomó uno de los documentos y la encaró:
—Tú sabes mejor que nadie por qué decían que estaba estable. El aviso de que necesitaba atención de urgencia se emitió el doce de marzo. Tú le ordenaste a Ulises sobornar al personal del archivo médico para que lo ocultaran durante