Ojo por ojo (1era. Parte)
El mismo día
Sleepy Hollow, cerca de New York
Ralph
En el preciso momento en que Tatiana osó presionarme para convertirme en su esposo, ya había cavado su propia tumba. Bastó con esa sola idea, con esa maldita arrogancia suya de creer que podía jugar conmigo como si fuera uno más de sus amantes… o peor, como el imbécil sentimental de Matthew. No. Tatiana necesitaba un escarmiento. Un recordatorio brutal de quién manda. Sus amenazas me tenían sin cuidado. Palabrerías. Humo. Porque cuando alguien