Capítulo 34: Abandono.
La madre de Maximiliano había escuchado unos sonidos bastantes particulares, lo suficientemente fuertes como para despertarla en medio de la noche, la fuerza de estos se elevaba y se reducía, daban la apariencia de ser golpes, y tras haber realizado una inspección por su propia casa, había llegado a la conclusión de que estos tenían lugar en la habitación de su hijo; no había querido entrar, al menos no de manera brusca, la mujer se había quedado en el pasillo, dando vueltas por todo este, hast