Capítulo 35: Sola.
Al abrir sus ojos y encontrarse sola, Amelia no pudo evitar ser atropellada por una sensación amarga como el infierno: había sido usada, o al menos eso se dijo.
Cuando intentó levantarse, sintió una presión fuerte en sus caderas.
Una sonrisa descarada paseó por su rostro.
Los recuerdos explotaron en ella.
Las sensaciones casi pudieron ser experimentadas una vez más.
Los gemidos masculinos de Maximiliano se dejaron escuchar por los pasadizos de su mente.
Terminó de levantarse, observarse al espe