Capítulo 28: Carrera.
Amelia no había concebido el sueño en absoluto, se estaba convirtiendo en algo usual.
La duda de si todas las veces en las que él la había abrazado de aquella manera mientras dormía habían sido intencionales, seguía dando vueltas en su cabeza, en una especie de rueda de hámster que no frenaría pronto.
La luz del sol se coló por la ventana a medio abrir, él se había levantado hace rato, curiosamente, aquella noche, luego de disculparse por "la costumbre", Maximiliano no había vuelto a abrazarla