Capítulo 24: Mermelia.
Amelia jamás se hubiese visto a sí misma siendo parte de un juego infantil como aquel, menos acompañada de un hombre que también era un adulto.
Aunque no podía negar que de vez en cuando se le escapaba una sonrisa por la torpeza del enorme cuerpo de Maximiliano corriendo para evitar que su hijo lo atrapara.
—¡Listos o no, aquí voy! —Amelia se escondió en una esquina cuando escuchó la chillona voz de Dylan decir aquello, sintió como el pequeño pasó cerca de donde ella se encontraba, pero sin con