Capítulo 52
Benedicto movió ligeramente la garganta: —¿Oh?

Cedro se rascó la cabeza, sintiéndola cada vez más familiar, pero por un momento, no pudo recordar, así que simplemente se sentó a un lado, diciendo: —Probablemente alguien más la haya usado antes.

Los hombros rígidos de Benedicto se desplomaron, y respondió despreocupadamente con un murmullo.

Cedro tomó otro sorbo de cerveza fría, y se calmó.

—Por cierto, tío, ¿vas a salir?

Benedicto miró a Fabiola en la pantalla y frunció el ceño: —No, prefiero qu
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