—No se lo digas a Talia, porque seguro que se asusta un poco—. Bueno, demasiado tarde. —Trabajo como guardaespaldas personal de Silvia. Su Padre me contrató y prometió darme apoyo mientras siga siendo su guardaespaldas.
Mis cejas se tocaron ante la noticia. No creo que sea una traición o que me esté engañando, pero sí que lo parece. Es obvio que esa mujer le ha echado el ojo a mi marido y no me siento cómoda.
Probablemente también sea la razón por la que no me lo ha dicho porque sabe que no lo